Hola papá, siempre quise llamarte así. Bueno,solo hice esto para pedirte perdón, perdón por no ser lo que tú siempre quisiste, lo que tú deseabas, lamento ser ese error al que tanto odias, lamento que no me veas como a mis hermanas. Me encanta oírte hablar a la gente de mis hermanas, les dices que son excelentes estudiantes, que estás tan orgulloso de ellas, hablas de ellas con tanto amor. Pero lo más curioso es la forma en la que te expresas de mí, escucharte y saber cuanto me odias, eso duele, duele muchisimo, ver que las personas te pregunten por mí y tú solo agachas la mirada y con tu voz firme y seca dices: “ella no es mi hija” me duelen tus rechazos constantes, me duelen los recuerdos, y el pasado. Cuando salías de viaje y durábamos tiempo sin verte, siempre yo era la desesperada por verte y saber que estabas bien, cuando llegabas, yo ya estaba desde temprano sentada ahí en la sala, solo para ver tú hermosa sonrisa cuando veías a mis hermanas, yo solo veía como las abrazabas y les decías lo mucho que las extrañabas. Pero dolía, dolía ver como a mi me ignorabas, era como si yo no estuviera ahí, tú ni me volteaste a ver, les diste a mamá y hermanas los regalos que les habías traído. No me quejo de eso, porque mamá siempre me dio lo que necesitaba, y le agradezco por eso. Perdón si solo te eh decepcionado, yo no pedí nace así, pero soy tu hija, y aunque tú me digas que solo soy un error en tú vida y que jamas debí haber existido, lo lamento papá pero lo soy. Y creo que yo no tengo la culpa de eso, llevo tu sangre. A veces creo que estarías feliz sin mí, y pienso que sería mejor si yo muriera, pero soy demasiado cobarde para suicidarme. Pase lo que pase, estaré contigo, porque te amo. “Papá, no me grites, tus gritos golpean mi corazón. Me hacen dura, terca y torpe, tus gritos me hacen sentir miserable, pequeña eh indigna de tí… Mi héroe, me llenan de amargura, bloquean mi capacidad de amar, crecen mis temores, y nace en mí el odio. Papá, tus gritos me alejan de tí, cortan mi iniciativa, mi creatividad y mi alegría. No me grites más. Soy débil eh indefensa de tus insultos. Tus gritos endurecen mi alma, la fuerza de tú razón es superior de la fuerza de tus golpes. Si crees que no te entiendo aún, te lo prometo, pronto lo haré, más poderosos que tus golpes, más efectivos y grandiosos son tú afecto, tus caricias, tus palabras y tus besos algo que jamas me has dado. Papá, tú grandeza no está en el poder de tu fuerza física, eres mucho más cuando no necesitas de ella, sólo abrázame, y permite seguir siendo mi héroe para toda la vida.